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La erosión del río Magdalena ya no es una advertencia lejana: es una realidad que está borrando poco a poco al corregimiento San Rafael de Chucurí, donde al menos 650 habitantes viven con el miedo de perderlo todo.
Según denuncias de la comunidad, el río ha avanzado de forma agresiva, llevándose viviendas, calles completas y obligando a familias a salir corriendo para salvar sus vidas. “Se ha comido más de tres calles”, relatan afectados que hoy no saben dónde reconstruir su hogar.
El problema no es nuevo. Líderes aseguran que llevan más de 15 años pidiendo intervención, pero la situación se ha agravado en los últimos meses. Actualmente, la erosión ya impacta cerca de un kilómetro de ribera, aumentando el riesgo de una tragedia mayor.
⚠️ Una amenaza que crece cada día
La preocupación va más allá de las viviendas. La cercanía entre el río y una ciénaga que pasó de 1.200 a apenas 400 metros de distancia enciende alarmas por posibles afectaciones a la pesca, la seguridad alimentaria y hasta riesgos ambientales mayores.
Además, en la zona hay infraestructura sensible como oleoductos, lo que podría desencadenar una emergencia aún más grave si no se toman medidas urgentes.
🛑 ¿Y las soluciones?
Autoridades locales ya realizaron visitas técnicas y anuncian estudios para buscar una solución definitiva. Sin embargo, para la comunidad, el tiempo juega en contra: mientras se planea, el río sigue avanzando.
¿Quién debe responder si este corregimiento desaparece?








