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Un nuevo paso en la protección de los ecosistemas y la biodiversidad del Magdalena Medio se dará con la cesión del predio El Líbano, un terreno de 27 hectáreas que será destinado exclusivamente a fines de conservación ambiental. Este importante espacio natural está ubicado dentro del Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) Yariguíes y San Silvestre, una zona que ha sido reconocida por su alto valor ecológico y su papel estratégico en la protección de especies y recursos hídricos.
La entrega del predio será realizada por la Concesión Ruta del Cacao, como parte de su compromiso con la sostenibilidad y el respeto por los entornos naturales intervenidos durante el desarrollo de sus proyectos de infraestructura. El Líbano no solo representa un área de resguardo para especies amenazadas como el jaguar americano, el mico cariblanco y la marteja, sino que también se encuentra en una región catalogada como Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA), lo que amplía su relevancia dentro de los corredores biológicos del nororiente colombiano.

Uno de los aspectos más significativos de esta cesión es la protección directa de la quebrada El Zarzal, una fuente hídrica que juega un papel esencial en la alimentación de la ciénaga San Silvestre, principal cuerpo de agua que abastece el acueducto de Barrancabermeja. La conservación de esta quebrada, que nace en la parte alta del municipio de San Vicente de Chucurí, se considera clave para garantizar la seguridad hídrica de las comunidades del distrito.
“Este es un aporte muy importante y estamos muy agradecidos por unir esfuerzos para la conservación de las especies y garantizar la reserva de agua de nuestro acueducto”, expresó Leonardo Granados, secretario de Ambiente y Transición Energética, al referirse al impacto positivo que tendrá esta iniciativa en la región.
Granados también resaltó la importancia de la articulación entre los sectores público y privado para desarrollar soluciones basadas en la naturaleza, una apuesta que busca no solo preservar el ambiente, sino también mitigar los efectos del cambio climático y asegurar el bienestar de las futuras generaciones. Este tipo de alianzas reflejan un cambio de enfoque hacia modelos de desarrollo sostenibles y resilientes, donde la conservación de los ecosistemas deja de ser un asunto aislado para convertirse en eje fundamental del progreso regional.
