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En medio de aromas que evocan hogar y sabores que cuentan historias, Barrancabermeja vive la nueva edición del Festival del Dulce, una tradición que trasciende generaciones y que hoy vuelve a reunir a familias enteras alrededor de la cultura y la identidad.
En el barrio Las Playas, en el Parque Infantil y en el Centro Comercial San Silvestre, manos expertas en su mayoría de mujeres dulceras transforman ingredientes sencillos en verdaderas joyas gastronómicas. Cada dulce lleva consigo más que una receta, guarda recuerdos, herencias y el amor de quienes, año tras año, mantienen viva esta costumbre que se ha convertido en símbolo de la Semana Santa en la ciudad.
Coco, panela, leche y frutas se mezclan lentamente en fogones que no solo cocinan sabores, sino también historias de vida. Para muchas de estas familias, el festival representa una oportunidad de sustento, pero también un motivo de orgullo, el de preservar una tradición que se niega a desaparecer y que sigue conquistando paladares.
Desde el equipo organizador, Nadith Ravelo extendió el llamado a propios y visitantes para que no se pierdan esta experiencia única.
“Bueno, les extendemos la invitación a toda la comunidad barranqueña para que se acerquen en estos tres puntos donde estaremos con el Festival del Dulce: barrio Las Playas, Parque Infantil y centro Comercial San Silvestre, en un horario de 9 de la mañana a 9 de la noche”.
El Festival del Dulce no es solo un espacio para degustar delicias típicas como arroz con leche, dulces de coco, brevas o jaleas; es un encuentro con las raíces, con la memoria colectiva y con ese calor humano que caracteriza a Barrancabermeja.
Desde Pro-Barrancabermeja, su directora Susana Meza destacó el trabajo que se viene adelantando para posicionar al distrito como un referente turístico en esta temporada.
“Desde Pro-Barrancabermeja nos hemos encargado durante su operación de promocionar el distrito, como una apuesta para esta Semana Santa y más resaltando este Festival del Dulce, un festival de tradición”.
La Directora también resaltó el valor familiar y cultural del evento, asegurando que quienes asistan vivirán una experiencia completa. “Se van a encontrar con muchas sorpresas, con muchos sabores y van a pasar también un rato muy agradable en familia”.
Hoy, entre sonrisas, colores y el ir y venir de visitantes, la ciudad se endulza no solo con azúcar, sino con la esencia misma de su gente, resiliente, trabajadora y profundamente arraigada a sus tradiciones.








