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Con un mensaje de esperanza y compromiso con la educación, avanza la construcción de la escuela rural en el sector de Caño Rasquiña, vereda del corregimiento de Ciénaga del Opón, una iniciativa que busca mejorar las condiciones de aprendizaje de los niños y niñas de esta zona apartada.
El proyecto es impulsado por el concejal Jorge Iván Cortínez, junto a Ceferino Garay, quienes realizaron un recorrido previo por el sector, donde evidenciaron las difíciles condiciones en las que los menores recibían clases. Según explicaron, la antigua infraestructura fue arrasada por el río, obligando a la comunidad a improvisar un aula en un terreno prestado, utilizando tablas y láminas de zinc.
El concejal Cortínez señaló que, aunque la comunidad contaba con un predio para construir la nueva escuela, la falta de escrituras impide la inversión de recursos públicos, por lo que se tomó la decisión de sacar adelante la obra mediante donaciones y aportes propios. En ese sentido, hizo un llamado al Gobierno Nacional para buscar soluciones que permitan agilizar este tipo de procesos en zonas rurales.
La iniciativa ha logrado vincular a empresarios y ciudadanos que han decidido aportar materiales y recursos. Entre ellos, destacó la donación de mil ladrillos por parte de un empresario local, así como otros apoyos que se han ido sumando al proyecto, el cual calificó como un esfuerzo social y comunitario.
Cortínez, también enfatizó en las dificultades que enfrentan los estudiantes para acceder a la educación, ya que muchos deben desplazarse en transporte fluvial desde sus fincas, recorriendo largas distancias por el río para llegar a clases, lo que evidencia la necesidad de fortalecer la infraestructura educativa en el sector rural.
La comunidad, por su parte, celebra este avance que representa una oportunidad para mejorar la calidad educativa y garantizar mejores condiciones para las nuevas generaciones.
Voz de la comunidad
Una madre de familia del sector expresó su alegría por el inicio de la obra, resaltando el impacto positivo que tendrá para los menores de las veredas cercanas.
“Estamos muy felices porque nuestros hijos ya van a tener una escuelita digna, más cerquita, sin tener que recorrer largas distancias. Esto es una bendición para todos nosotros como padres, porque queremos un mejor futuro para ellos”.
La meta es que, antes de finalizar el año, los niños y niñas de Caño Rasquiña puedan contar con un espacio digno y adecuado para su formación académica, consolidando así un proyecto que busca cerrar brechas y generar mejores oportunidades para las nuevas generaciones.








