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La fuga de un adolescente conocido como “alias Julito” ha generado preocupación en Santander. El menor, señalado de estar involucrado en más de 15 homicidios en Bucaramanga, habría escapado de un centro en Bogotá donde permanecía bajo custodia.
Entre los casos que se le atribuyen, uno de los más impactantes es el asesinato de su expareja, un hecho que ya había causado indignación en la comunidad y que ahora vuelve a estar en el centro del debate tras su fuga.
🔍 Las autoridades adelantan un operativo para dar con su paradero, mientras crece la preocupación por el riesgo que podría representar para la seguridad ciudadana.
Un caso que abre preguntas incómodas
Más allá de la fuga, este hecho vuelve a poner sobre la mesa un tema sensible:
la participación de menores en delitos de alto impacto.
💬 ¿Qué está fallando en el sistema para que un menor llegue a este nivel de violencia?
Entre la alarma y la reflexión
El caso no solo genera temor, sino también un llamado a revisar de fondo las causas y respuestas frente a la criminalidad juvenil en el país.
Hoy, la prioridad es su recaptura,
pero la discusión va mucho más allá:
¿cómo evitar que historias como esta se repitan?








