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Una operación del Ejército Nacional de Colombia dejó al descubierto una presunta red dedicada al tráfico ilegal de hidrocarburos en Santander, un negocio ilícito que sigue moviendo millonarias sumas y generando preocupación por su impacto en la seguridad y el medio ambiente.
Los operativos se realizaron en el corregimiento La Fortuna, en Barrancabermeja, y en el municipio de Puerto Wilches, donde tropas del Batallón de Artillería de Campaña N.° 6 lograron la captura de cinco personas y la recuperación de más de 5.400 galones de combustible.
Según las autoridades, parte del diésel habría sido obtenido mediante el hurto ilegal de hidrocarburos, una práctica que no solo afecta económicamente al país, sino que también pone en riesgo ecosistemas y comunidades cercanas a las zonas donde se manipulan estos combustibles.
Durante la operación fueron incautados vehículos, celulares y recipientes plásticos que presuntamente eran utilizados para transportar y coordinar estas actividades ilícitas.
El Ejército aseguró que el golpe representa pérdidas superiores a los 270 millones de pesos para estas estructuras ilegales, debilitando sus finanzas y capacidad logística.
Además del impacto económico, las autoridades advirtieron que este tipo de actividades ilegales generan graves daños ambientales por derrames, contaminación de fuentes hídricas y manipulación inadecuada de sustancias inflamables.
El caso vuelve a poner sobre la mesa el crecimiento de economías ilegales alrededor del combustible en regiones como el Magdalena Medio, donde históricamente se han denunciado redes de robo, almacenamiento y comercialización clandestina de hidrocarburos.
La discusión queda abierta:
¿Los operativos están siendo suficientes para frenar estas redes ilegales o el tráfico de combustible sigue creciendo silenciosamente en la región?








