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La llegada de la temporada seca volvió a encender las alarmas en Barrancabermeja. Esta vez, la preocupación no solo gira en torno a la disminución de los niveles de agua, sino al riesgo que enfrentan los manatíes, una de las especies más emblemáticas y vulnerables del Magdalena Medio.
Expertos y autoridades ambientales advierten que la reducción del caudal en ciénagas y humedales limita el hábitat natural de estos mamíferos acuáticos, dificulta su desplazamiento y aumenta el riesgo de que queden atrapados en zonas de poca profundidad o sufran por la escasez de alimento.
La preocupación por la temporada seca crece entre los pescadores del Magdalena Medio, quienes advierten que la disminución del agua en las ciénagas podría poner en grave riesgo la vida de los manatíes.
«A la administración, a la Gobernación y a la CAS les pedimos que se acuerden de esta zona y que actúen antes de que empiecen a aparecer animales muertos», expresó uno de los pescadores, quien aseguró que la comunidad ha hecho esfuerzos por cuidar y alimentar a esta especie, pero necesita apoyo institucional para evitar una tragedia ambiental.
El manatí antillano está catalogado como una especie en peligro de extinción y el Magdalena Medio representa uno de sus refugios más importantes en Colombia. Sin embargo, además de las altas temperaturas, enfrenta amenazas como la contaminación, la pesca ilegal, el tráfico de fauna y la degradación de los ecosistemas.
La situación ha despertado preocupación entre ambientalistas y habitantes de la región, quienes insisten en que la protección de los cuerpos de agua debe convertirse en una prioridad, especialmente en épocas de sequía.
Mientras las autoridades mantienen el monitoreo sobre las ciénagas y humedales, una pregunta surge entre la comunidad: ¿estamos actuando a tiempo para proteger a los manatíes o solo reaccionaremos cuando sea demasiado tarde?








