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La violencia contra las mujeres continúa siendo una de las principales problemáticas sociales del Magdalena Medio. Así lo revela el boletín 05 emitido por la Organización Femenina Popular, que analizó las cifras correspondientes a 2025 y al primer cuatrimestre de 2026, evidenciando que la violencia intrafamiliar y la violencia sexual son las formas de agresión más frecuentes en la región, muy por encima de los homicidios. Según el informe, durante 2025 se registraron 1.805 casos de violencia intrafamiliar, 314 casos de violencia sexual, 21 casos de trata de mujeres y 3 homicidios, mientras que entre enero y abril de 2026 ya se contabilizaban 465 casos de violencia intrafamiliar, 81 de violencia sexual, 7 casos de trata y dos homicidios.
El estudio concluye que estas cifras reflejan un problema estructural que trasciende los hechos aislados y que tiene como principal escenario el ámbito familiar y las relaciones cotidianas. La violencia intrafamiliar es señalada como el mecanismo de agresión más recurrente, lo que evidencia que miles de mujeres continúan enfrentando situaciones de riesgo dentro de sus propios hogares.
Barrancabermeja aparece como el municipio con mayor concentración de violencias contra las mujeres en el Magdalena Medio. En 2025 registró 633 casos de violencia intrafamiliar, 91 casos de violencia sexual, cinco casos de trata de personas y fue el único municipio de la región donde se reportaron homicidios de mujeres durante el periodo analizado. Además, el informe identifica a Aguachica, Girón, Sabana de Torres, Puerto Wilches y Santa Rosa del Sur como territorios donde convergen diferentes formas de violencia, aumentando el riesgo para las mujeres.
Los investigadores advierten que la violencia contra las mujeres en el Magdalena Medio no puede entenderse únicamente como un problema de seguridad ciudadana. El documento señala que está relacionada con factores como las desigualdades de género, la presencia de economías ilegales, las dinámicas del conflicto armado y la falta de garantías institucionales, por lo que hace un llamado a fortalecer las políticas públicas de prevención, protección y atención integral para las víctimas.
En conjunto, los datos muestran que la violencia contra las mujeres en el Magdalena Medio se configura como un sistema estructural caracterizado por su cotidianidad, su territorialización y su capacidad de reproducción en múltiples niveles. No se trata únicamente de un problema de seguridad, sino de una manifestación compleja de desigualdades de género, control territorial y dinámicas económicas que afectan de manera directa la vida de las mujeres y las condiciones de construcción de paz en la región, advirtió Kelly Campo, representante de la OFP.








