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La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas -UBPD, culminó su décima intervención humanitaria y extrajudicial en el cementerio La Resurrección de Barrancabermeja, donde fueron recuperados 14 cuerpos, ocho de ellos con orientaciones de identidad.
Los restos corresponden a personas que habrían desaparecido en el contexto del conflicto armado durante los años 1992, 2002, 2003 y 2010, y están relacionados con las investigaciones del Plan Regional de Búsqueda Barranca Región.
Con esta nueva jornada, la UBPD alcanza 93 cuerpos recuperados en 10 intervenciones realizadas en este camposanto. Actualmente, el universo de interés está conformado por 264 cuerpos no identificados.
Entre quienes esperan respuestas se encuentra Luis José Ardila, persona buscadora que mantiene la esperanza de que uno de los cuerpos recuperados corresponda a su hermano, desaparecido hace varios años.
“Sentí el día de hoy que se puede recuperar el cuerpo de mi hermano”, expresó un familiar, quien destacó el trabajo de los equipos forenses y de las familias que continúan buscando a sus seres queridos.
Un trabajo forense complejo
Las labores de recuperación enfrentan condiciones difíciles debido al alto nivel freático en algunas zonas del cementerio. Durante las excavaciones, el agua sube rápidamente y debe ser extraída para permitir que los especialistas continúen con la búsqueda. Esta condición también puede acelerar el deterioro de los restos óseos.
La intervención estuvo a cargo del equipo de la UBPD en el Magdalena Medio, con apoyo de profesionales forenses del nivel central, familias buscadoras, la Alcaldía Distrital de Barrancabermeja y organizaciones que acompañan estos procesos.
El Plan Regional de Búsqueda Barranca Región, que comprende Barrancabermeja, Puerto Wilches y Sabana de Torres, registra un universo de 1.589 personas dadas por desaparecidas. De ellas, 1.224 corresponden a Barrancabermeja.
La recuperación de estos 14 cuerpos representa un nuevo avance en la búsqueda humanitaria de personas desaparecidas y abre la posibilidad de que algunas familias del Magdalena Medio puedan, después de años de incertidumbre, conocer finalmente qué ocurrió con sus seres queridos.








