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Barrancabermeja lleva casi tres meses gobernada desde la ausencia.
La ampliación de la licencia ordinaria no remunerada del alcalde Jonathan Stivel Vásquez Gómez mantiene al Distrito sin su mandatario en ejercicio desde el 19 de diciembre de 2025. Lo que inició como una separación temporal del cargo terminó convirtiéndose en cerca de 80 días consecutivos sin liderazgo directo al frente de la administración local.
A través del Decreto 040 de 2026, la licencia fue extendida hasta el 1 de marzo. Posteriormente, el Decreto 088 del 26 de febrero prorrogó nuevamente el encargo hasta el 8 de marzo, consolidando una administración sostenida por designaciones temporales mientras la ciudad espera el regreso de su alcalde titular.
En medio de este panorama, han circulado versiones según las cuales el mandatario presuntamente estuvo de viaje en Europa junto a algunos concejales, situación que, de confirmarse, contrastaría con una realidad local marcada por reclamos sociales urgentes.
Fundaciones que atienden a adultos mayores han protagonizado protestas ante la falta de contratación para garantizar alimentación y atención integral, un derecho respaldado por la ley que, a la fecha, no se ha materializado. A esto se suman denuncias de madres de familia por retrasos en la entrega del Programa de Alimentación Escolar (PAE), afectando a niños que dependen de este apoyo para su nutrición diaria.
La prolongada ausencia no es un dato menor ni un simple trámite administrativo. Es una circunstancia que coincide con necesidades sociales apremiantes y decisiones que no dan espera.
Casi tres meses sin alcalde titular no son solo una cifra en un decreto: es una señal política que hoy genera preguntas en la ciudadanía. Y resulta inevitable cuestionarse si, después de haber aspirado en tres ocasiones al cargo, ¿este era el nivel de presencia y compromiso que esperaban los barranqueños.?








