Balance seguridad : 300 homicidios y ciudad sin Alcalde

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Barrancabermeja bajo el fuego: un análisis periodístico del auge de la violencia (2024-2025)

Barrancabermeja, el histórico “Puerto Petrolero” del Magdalena Medio, vive una de sus crisis más profundas en materia de seguridad. En los últimos dos años bajo el gobierno de Jonathan Vásquez Gómez, los homicidios han alcanzado niveles alarmantes, con cifras que superan los 300 asesinatos en ese periodo, especialmente entre jóvenes, lo que desnuda múltiples fallas estructurales en las políticas públicas locales.

Un panorama sangriento y creciente

Según reportes de prensa local, Barrancabermeja cerró el 2024 con 162 homicidios, lo que representa un aumento del 31 % respecto a los 122 homicidios del 2023.  

La tasa de asesinatos se disparó hasta 66 por cada 100.000 habitantes, la más alta registrada en la última década.  Este número, cuando se proyecta a lo largo de dos años, supera notablemente a los 300 homicidios, según las cifras acumuladas.

De acuerdo con la Alcaldía, a 31 de diciembre de 2023, el 66 % de esos homicidios correspondía a jóvenes menores de 28 años.  

Esta realidad no es anecdótica: la violencia se cobra sobre todo la vida de la juventud de la ciudad.

¿Qué está detrás de esta ola de violencia?

Detrás de los números hay un entramado complejo. A continuación, se analizan las principales causas:

  1. Falta de políticas públicas integrales

Aunque el alcalde Vásquez ha propuesto una estrategia de seguridad a 100 días basada en control territorial, patrullaje y presencia institucional, muchos expertos consideran que estas medidas no se han traducido en acciones estructurales sólidas.  

A pesar de la campaña, el aumento récord de homicidios evidencia que las acciones aún no logran frenar las dinámicas criminales que operan en la ciudad.

  1. Débil liderazgo estratégico

La administración local ha intentado articular la seguridad con inversión social (educación, deporte, recreación) para atender las causas profundas del delito juvenil.  

Sin embargo, críticos señalan que ese enfoque no ha tenido una hoja de ruta clara ni los recursos sostenidos para generar un cambio de fondo. La presión por resultados rápidos podría estar subordinado la prevención a medidas de corto plazo.

  1. Insuficiente prevención y atención a jóvenes

El propio alcalde reconoce que la violencia “nos está robando a los jóvenes”.  

Aun así, las políticas de prevención en colegios, en programas comunitarios parecen débiles frente al tamaño del reto. La falta de oportunidades, el desempleo juvenil, el consumo de sustancias y la ausencia de proyectos de vida sólidos contribuyen a que muchos jóvenes queden atrapados en la violencia.

  1. Inversión social limitada

La visión multidimensional del gobierno local que incluye trabajo social, recreación y deporte suena prometedora, pero según fuentes independientes, no ha sido acompañada por una inversión significativa o constante que permita escalonar esos programas en barrios vulnerables.

  1. Déficit institucional en la Secretaría del Interior y la Secretaría de Seguridad

La Secretaría del Interior y la Secretaría de Seguridad, bajo la dirección del secretario Eduardo Ramírez, han sido señaladas por ciudadanos y analistas por su aparente falta de estrategia para coordinar una respuesta integral.

Por ejemplo, hay críticas sobre la eficacia de la judicialización: según información reciente, alrededor del 70 % de los capturados vuelven a estar en la calle poco después de ser arrestados.  

Esa baja tasa de retención pone en duda si la presión de la fuerza pública se traduce en disuasión real o si simplemente se convierte en un ciclo de arresto y liberación sin impacto (o con impacto muy temporal).

  1. Disputa territorial y negocios ilegales

Las causas de la violencia no son solo “locales”: hay conflictos de poder criminal entre estructuras armadas, bandas criminales y redes de microtráfico que disputan el control territorial en Barrancabermeja.  

Expertos señalan que el crimen organizado ha convertido la extorsión en un negocio rentable, mientras que las luchas entre facciones por el narcotráfico y otros ilícitos agravan la violencia.  

Consecuencias humanas: la juventud como epicentro del dolor

No se trata solo de estadísticas: la mayoría de las víctimas mortales son jóvenes entre los 18 y 30 años.  

Ese dato dibuja un panorama doloroso: generación tras generación, la violencia le arrebata su futuro a una gran parte de la población, dejando secuelas familiares, sociales y psicológicas profundas.

Además, la comunidad denuncia que los operativos de seguridad no siempre se traducen en protección real, porque los crímenes no solo son actos aislados, sino parte de una disputa estructural con raíces en la desigualdad, la corrupción y el abandono institucional.

Balance y retos para el futuro

El gobierno de Jonathan Vásquez ha intentado actuar con una visión multidimensional para frenar la violencia: refuerzo policial, presencia institucional, campañas sociales. Pero sus resultados chocan con una realidad que se agudiza.

La falta de una estrategia pública sostenida, el bajo impacto de la judicialización, la debilidad institucional y la disputa territorial criminal son barreras profundas que han limitado la eficacia de las políticas.

Para que Barrancabermeja rompa este ciclo, no bastan medidas de urgencia: se necesita una ruta a largo plazo, con prevención efectiva, programas juveniles robustos, inversiones sociales significativas, y una coordinación real entre las secretarías del Interior y de Seguridad, así como con la justicia local y nacional.

Recordemos que el alcalde de Barrancabermeja fue suspendido, la Procuraduría General de la Nación confirmó la suspensión provisional de tres meses al alcalde de Barrancabermeja, Jonathan Stivel Vásquez Gómez quien, según la entidad, habría participado en actos de campaña política a favor de su esposa, Laura Cristina Ahumada García, aspirante al Senado.

La medida, adoptada en octubre de 2025 y confirmada en noviembre, busca evitar que el mandatario, en su rol como autoridad local, influya en procesos electorales mientras avanza la investigación.

La Procuraduría examina si hubo “participación indebida en política”, revisando su asistencia a eventos proselitistas, uso de indumentaria de campaña y publicaciones en redes sociales que favorecieron candidaturas.

Mientras tanto, la ciudad vive un escenario de incertidumbre institucional, justo cuando se registra un aumento en los hechos de violencia  un recordatorio de que las autoridades locales deben rendir cuentas.

Los más de 300 homicidios en dos años en Barrancabermeja bajo el gobierno de Vásquez no son una simple “ola de criminalidad”: son un síntoma de estructuras rotas. La mayoría de las víctimas son jóvenes, lo que revela una falla generacional y un grito urgente por políticas que no solo castiguen, sino que transformen. Si no se interviene con decisión institucional y social, la tragedia podría consolidarse como el legado más doloroso de este gobierno.

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