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La inseguridad tiene contra las cuerdas a los emprendedores del sector del Parque a la Vida, en Barrancabermeja. Lo que durante años ha sido un espacio emblemático de recreación, encuentro familiar y sustento económico, hoy se ha convertido según denuncian los comerciantes en un foco constante de hurtos y vandalismo.
Propietarios de locales y emprendimientos aseguran que la situación es insostenible. Afirman que llegar cada mañana a sus establecimientos se ha vuelto un motivo de angustia, pues con frecuencia encuentran candados forzados, daños en la infraestructura y el robo de insumos y equipos de trabajo.
“Prácticamente estamos trabajando para las pérdidas”, expresó uno de los afectados, quien señaló que los hechos se repiten semana tras semana sin que haya soluciones efectivas.
La preocupación creció en los últimos días tras registrarse nuevos robos en negocios reconocidos del sector, entre ellos el Consultorio Kimberly Chávez y el Restaurante Viida. Sus propietarios decidieron alzar la voz para visibilizar una problemática que, aseguran, no solo impacta lo económico sino también la tranquilidad y la seguridad de quienes trabajan en la zona.
“Esta semana fuimos víctimas de robo una vez más. Más allá de lo material, esto afecta el trabajo y la tranquilidad de muchos. ¡Estamos cansados! Trabajamos con esfuerzo y merecemos respeto. Hacemos un llamado al respeto por los espacios y al cuidado de lo ajeno”, manifestó uno de los comerciantes afectados.
Algunos señalan que los hechos estarían siendo protagonizados presuntamente por habitantes de calle que permanecen en los alrededores, aunque recalcan que corresponde a las autoridades realizar las investigaciones pertinentes.
Llamado urgente a las autoridades
Los comerciantes del Parque a la Vida hacen un llamado urgente a la Alcaldía y a la Policía para que se refuerce la presencia institucional en la zona, especialmente en horas de la noche y la madrugada, cuando se estarían presentando la mayoría de los robos.
Insisten en que no piden privilegios, sino garantías para trabajar con tranquilidad y proteger el sustento de sus familias. “Este parque es de todos, y debe ser un espacio seguro”, concluyen, esperando respuestas concretas ante una problemática que, aseguran, ya llegó al límite.








