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La historia de Kevin, un menor que enfrentó con valentía la distrofia muscular de Duchenne, hoy deja un profundo vacío en su familia y en quienes siguieron de cerca su lucha. Esta enfermedad genética, de carácter degenerativo, provoca un deterioro progresivo de los músculos, limitando con el tiempo la movilidad y comprometiendo funciones vitales.
Kevin no solo batalló contra su diagnóstico, sino también contra las dificultades del sistema de salud. Según se conoció, permaneció más de 15 días a la espera de un traslado en una unidad clínica, hasta que finalmente fue remitido a Bucaramanga. Sin embargo, su estado de salud se agravó y, pese a los esfuerzos médicos, falleció debido a complicaciones que derivaron en lesiones cerebrales.
Hoy, el recuerdo de Kevin permanece como símbolo de lucha, resiliencia y también como un llamado urgente a revisar las condiciones del sistema de salud, para evitar que casos como el suyo se repitan. Su partida deja una huella imborrable en su comunidad, que lo despide con tristeza, pero también con gratitud por las enseñanzas que dejó en vida.








