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Mientras varios municipios de Santander enfrentan las consecuencias de las fuertes lluvias de los últimos días, las autoridades ya comienzan a advertir sobre un escenario completamente distinto: la posible llegada de una temporada seca influenciada por el fenómeno de El Niño.
Las precipitaciones recientes dejaron emergencias en diferentes zonas del departamento. En San Vicente de Chucurí se reportaron inundaciones, afectaciones en viviendas, fallas en el servicio de energía y deslizamientos que comprometieron varios corredores viales.
A estas situaciones se suman los estragos causados por tormentas eléctricas en Barichara, donde se registraron daños en redes eléctricas, caída de rocas sobre la vía hacia Guané y dificultades en la movilidad de quienes transitan por este importante corredor turístico.
Sin embargo, mientras algunos municipios intentan recuperarse de las lluvias, los organismos de gestión del riesgo alertan que los principales afluentes del departamento, entre ellos los ríos Magdalena, Carare, Opón y Suárez, comienzan a registrar una disminución en sus niveles.
Eduard Jesús Sánchez, jefe de la Oficina para la Gestión del Riesgo de Santander, hizo un llamado a las administraciones municipales, empresas de servicios públicos y ciudadanía para prepararse desde ahora ante una posible temporada de menos lluvias y un aumento en las temperaturas durante los próximos meses.
Las autoridades recomiendan hacer un uso responsable del agua, fortalecer los planes de contingencia y mantenerse atentos a los reportes oficiales, ya que el comportamiento climático podría cambiar significativamente hacia el segundo semestre del año.
Después de las inundaciones, ahora surge una nueva preocupación: ¿está Santander preparado para enfrentar una posible temporada de sequía? Los leemos.








