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En el municipio de Sabana de Torres, Santander, decenas de familias campesinas mantienen la expectativa por la entrega de predios que durante años estuvieron relacionados con procesos de extinción de dominio ligados al fallecido ganadero José Guillermo Hernández, conocido como el ‘Ñeñe’ Hernández.
Según confirmó la Agencia Nacional de Tierras, ANT, fueron recuperadas cerca de 690 hectáreas distribuidas en 11 predios rurales que anteriormente hacían parte de estructuras asociadas a empresas y propiedades vinculadas al ‘Ñeñe’ Hernández y su núcleo familiar.
Las tierras serían destinadas a procesos de reforma agraria, producción campesina y proyectos agrícolas para comunidades rurales del Magdalena Medio, una región históricamente golpeada por la violencia, la concentración de tierras y economías ilegales.
Líderes campesinos aseguran que durante años muchas familias han esperado acceso formal a tierras para trabajar y producir alimentos, por lo que la recuperación de estos predios representa una esperanza para cientos de personas de la región.
Sin embargo, el proceso también ha despertado debate y controversia. Mientras algunos sectores celebran que bienes vinculados a investigaciones terminen en manos campesinas, otros cuestionan si el Estado realmente podrá garantizar acompañamiento, seguridad y sostenibilidad para quienes reciban los terrenos.
El tema toma aún más relevancia porque recientemente un juez ordenó devolver varios bienes y empresas a familiares del ‘Ñeñe’ Hernández tras un fallo relacionado con procesos de extinción de dominio, lo que ha generado nuevas discusiones jurídicas alrededor de algunos activos vinculados al caso.
En medio del debate nacional sobre reforma agraria, Santander vuelve a convertirse en escenario de una discusión histórica:
qué hacer con tierras vinculadas a estructuras criminales y cómo convertirlas en oportunidades reales para campesinos y víctimas del conflicto.
La pregunta que hoy muchos se hacen es:
¿estas tierras realmente transformarán la vida de las comunidades rurales… o terminarán atrapadas otra vez entre la burocracia, los conflictos y el abandono estatal?







