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El departamento de Norte de Santander continúa conmocionado tras la masacre ocurrida en la vía que comunica a Ocaña con Ábrego, en el sector de Oropoma, donde seis personas fueron asesinadas en un violento ataque armado perpetrado contra una camioneta asignada a la Unidad Nacional de Protección.
El hecho se registró cuando hombres fuertemente armados interceptaron el vehículo blindado tipo Mitsubishi y dispararon en repetidas ocasiones con fusiles de largo alcance contra sus ocupantes. La camioneta terminó a un costado de la carretera con múltiples impactos de bala en llantas, vidrios y puertas. El blindaje no resistió la intensidad del ataque.
Entre las víctimas se encontraba Freiman David Velásquez, reconocido líder social de la Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo, ASUNCAT, y presidente departamental de Juventudes de Norte de Santander. Junto a él murieron sus escoltas Robinson Carvajalino y Sebastián Murillo.
Las autoridades confirmaron además la identidad de las otras víctimas: Mayerlis Joselín Hernández Ramírez y dos mujeres más cuyos cuerpos ya fueron plenamente identificados por Medicina Legal y entregados a sus familiares, luego de las labores adelantadas tras la masacre ocurrida el martes.
De acuerdo con las primeras investigaciones, tres de los cuerpos quedaron dentro de la camioneta, dos más fueron hallados cerca del vehículo y otra de las víctimas apareció en una alcantarilla a pocos metros del lugar del atentado, una escena que dejó consternadas a las comunidades de la región.
Freiman David Velásquez ya había sido víctima de un atentado meses atrás. El pasado 12 de enero, hombres armados lo interceptaron en la vía Tibú–Cúcuta, lo obligaron a descender del vehículo junto a su esquema de seguridad y posteriormente los dejaron amarrados antes de huir. Además, líderes sociales del Catatumbo habían denunciado constantes amenazas por parte de grupos armados ilegales que operan en la zona.
En esta región del país mantienen presencia estructuras del ELN y disidencias de las FARC, organizaciones que se disputan corredores estratégicos en el Catatumbo. Las autoridades avanzan en las investigaciones para establecer quiénes serían los responsables de esta nueva masacre que enluta al país.
Según cifras de INDEPAZ, este hecho se convierte en la masacre número 56 registrada en Colombia durante lo corrido de 2026. Organismos como la Defensoría del Pueblo ya habían emitido alertas tempranas sobre el grave riesgo que enfrentan las comunidades civiles en municipios como Ábrego y Ocaña debido al recrudecimiento del conflicto armado en la región.








