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Una creciente preocupación se apodera de los trabajadores y propietarios de los ferris que operan en el muelle de Puerto Wilches, Santander, ante una serie de hechos de hurto que estarían afectando directamente a quienes desarrollan sus labores en este importante punto de conexión fluvial.
De acuerdo con las denuncias conocidas, un grupo de delincuentes estaría utilizando el puerto como escenario para cometer robos contra los tiqueteros y trabajadores encargados de recaudar el dinero producto de la operación de los ferris. Los afectados aseguran que los responsables han actuado incluso durante horas de alta circulación y en plena jornada laboral.
El caso más reciente ocurrió el viernes, aproximadamente a las cuatro de la tarde, cuando los delincuentes habrían interceptado a trabajadores del muelle y, mediante intimidación, les arrebataron el dinero recaudado durante la jornada. Posteriormente, huyeron del lugar sin que se produjera una reacción efectiva que permitiera su captura.
La situación genera especial preocupación por tratarse de un punto estratégico para la movilidad fluvial de la región. Trabajadores y habitantes cuestionan que, pese al permanente tránsito de personas y a la presencia de diferentes actores y autoridades en este sector, no se estaría garantizando un esquema de seguridad suficiente para prevenir este tipo de hechos ni proteger a quienes diariamente trabajan en el lugar.
Los denunciantes advierten que los delincuentes estarían actuando con creciente confianza, aprovechando las condiciones de vulnerabilidad del sector para cometer los hurtos y escapar rápidamente, lo que estaría generando un ambiente de temor entre los trabajadores.
Ante este panorama, se hace un llamado urgente a la Alcaldía de Puerto Wilches, la Policía y demás autoridades competentes para reforzar las acciones de prevención, vigilancia y control en el muelle, establecer las circunstancias en las que se están produciendo estos hechos y avanzar en la identificación y judicialización de los responsables.
Mientras tanto, los trabajadores del puerto aseguran que no pueden continuar desarrollando su actividad bajo amenaza y con el temor de convertirse nuevamente en víctimas de la delincuencia.








