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Las altas temperaturas y la falta de lluvias comienzan a generar preocupación en varias zonas de Santander, donde algunas comunidades rurales ya enfrentan problemas de desabastecimiento de agua y dependen de carrotanques para poder abastecerse.
Uno de los casos más críticos se registra en veredas de Barichara, donde habitantes aseguran que las fuentes hídricas han disminuido considerablemente y el agua ya no llega con normalidad a muchas viviendas. Ante la emergencia, organismos de socorro han tenido que transportar agua hasta sectores alejados.
La situación también genera alerta en Barrancabermeja, donde el intenso calor y los bajos niveles del río Magdalena aumentan el temor por una fuerte temporada seca en los próximos meses. Autoridades de gestión del riesgo advierten que el fenómeno podría agravarse si continúan las altas temperaturas y disminuyen las lluvias.
Además del desabastecimiento, la sequía incrementa el riesgo de incendios forestales y afecta cultivos, animales y actividades agrícolas en varias regiones del departamento.
Habitantes de zonas rurales aseguran que cada vez es más difícil almacenar agua suficiente para el consumo diario y temen que la situación empeore durante el segundo semestre del año.
Organismos de emergencia hicieron un llamado a ahorrar agua, evitar quemas y tomar medidas de prevención ante el aumento de las temperaturas extremas.
El panorama vuelve a abrir una preocupación que cada año golpea a muchas regiones del país:
¿Está Santander preparado para enfrentar una nueva temporada de sequía o la crisis del agua sigue siendo una deuda pendiente?








