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En el marco del aniversario de Barrancabermeja, el regreso del exalcalde Alfonso Eljach al Mercado Pesquero no pasó desapercibido. Entre saludos, abrazos y gestos de gratitud, comerciantes y visitantes recordaron el impacto de una obra que marcó un antes y un después para decenas de familias.
Más allá de su infraestructura, este espacio se consolidó como un símbolo de dignificación para quienes durante años ejercieron su labor en condiciones precarias, expuestos al sol y la lluvia, esperando una oportunidad que finalmente llegó.
El proyecto, ejecutado en medio de la pandemia, representó una apuesta en un contexto complejo, donde las decisiones públicas debían enfocarse en responder a necesidades urgentes. La construcción del mercado permitió generar condiciones más seguras, organizadas y dignas para más de 120 familias que dependen de esta actividad económica.
Hoy, el Mercado Pesquero no solo funciona como un punto clave para la comercialización, sino también como un referente de transformación social, donde el impacto de la inversión pública se refleja en la calidad de vida de la comunidad.
La visita del exmandatario reactivó no solo recuerdos, sino también el reconocimiento ciudadano hacia una obra que trascendió lo físico. Para muchos, este lugar evidencia que cuando la gestión pública se orienta al territorio y a las personas, los resultados logran perdurar en el tiempo.
Más que una construcción, el Mercado Pesquero se mantiene como una huella viva en la historia reciente de Barrancabermeja y en la memoria de quienes encontraron allí nuevas oportunidades.








