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La noche del jueves volvió a quedar marcada por la tragedia en Barrancabermeja. Un grave accidente de tránsito, que sería consecuencia de presuntos piques ilegales de motocicletas, dejó dos jóvenes muertos y una persona más herida, reavivando la preocupación por una práctica que, pese a las constantes denuncias ciudadanas, continúa realizándose sin mayores controles.
Las víctimas fatales fueron identificadas como Keiner Andrés Salazar, de 17 años, quien falleció en el lugar del accidente, y Jhan Carlos Pérez Díaz, de 26 años, quien fue trasladado de urgencia a la Clínica Magdalena, pero lamentablemente ingresó sin signos vitales.
De acuerdo con la información preliminar entregada por las autoridades, el siniestro ocurrió en un tramo en la vía hacía El Retén, en donde cada jueves en horas de la noche se concentran decenas de motociclistas para realizar carreras clandestinas de alta velocidad.
Vecinos aseguran que esta situación ha sido denunciada en repetidas ocasiones y cuestionan la falta de operativos permanentes para evitar que estos encuentros ilegales continúen desarrollándose. Incluso, afirman que el sitio es ampliamente conocido por las autoridades como un punto frecuente para la realización de piques.
Tras el accidente, unidades de Tránsito y de la Policía iniciaron las investigaciones para establecer las circunstancias exactas del hecho y determinar si las víctimas participaban en estas competencias ilegales o si existieron otros factores que contribuyeron a la tragedia.
Este nuevo caso vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la falta de controles frente a los piques clandestinos en Barrancabermeja, una práctica que durante este año ha dejado varios accidentes y víctimas fatales, además de representar un riesgo permanente para conductores, peatones y residentes de los sectores donde se realizan.
Mientras avanzan las investigaciones, la comunidad hace un nuevo llamado a las autoridades municipales para que se implementen operativos efectivos y permanentes que permitan erradicar estas carreras ilegales antes de que sigan cobrando más vidas.
Una vez más, dos familias hoy lloran la pérdida de sus seres queridos y la ciudad se pregunta hasta cuándo los piques ilegales seguirán convirtiéndose en escenarios de muerte.








