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En medio de la riqueza natural del corregimiento El Llanito, en Barrancabermeja, existe un lugar donde cada abeja cuenta. Se trata de B-Honey, un santuario creado para proteger a estos polinizadores, considerados esenciales para la producción de alimentos y la conservación de los ecosistemas.
Detrás de este proyecto está Sandra Milena León Torres, una abogada bumanguesa que decidió cambiar los estrados judiciales por la defensa del medio ambiente. Hace seis años dejó su profesión para dedicarse por completo al cuidado de las abejas, convencida de que protegerlas también significa proteger el futuro del planeta.
El santuario funciona en la finca Bucarelia, ubicada en la vereda Tabla Roja de El Llanito, un área de más de 500 hectáreas destinada a la conservación. Allí, cada colmena alberga entre 80.000 y 120.000 abejas, que viven en un entorno libre de químicos y se alimentan únicamente del néctar que encuentran de manera natural en el bosque.
Una de las características que hace diferente a B-Honey es su modelo de apicultura responsable. En lugar de destruir los panales para extraer la miel, utilizan un sistema de centrifugado que conserva intacta la estructura de cera, evitando el estrés y el desgaste de las colonias. Además, no alimentan a las abejas con azúcar ni emplean sustancias artificiales, priorizando siempre su bienestar.
El proyecto también busca cambiar la forma en que los consumidores entienden la miel. Sandra explica que la cristalización no significa que el producto esté dañado; por el contrario, es una señal de que se trata de miel pura y natural.
Más allá de producir miel, polen y propóleo, B-Honey se ha convertido en un símbolo de conservación ambiental para Barrancabermeja y en un ejemplo de cómo es posible generar desarrollo económico sin poner en riesgo la biodiversidad.
Porque mientras las abejas siguen trabajando en silencio, en El Llanito hay quienes también trabajan para garantizar que nunca desaparezcan.








