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La temporada seca vuelve a encender las alarmas en Santander. En las últimas horas se han reportado incendios forestales en diferentes zonas del departamento, algunos de ellos de gran magnitud y con afectaciones sobre áreas rurales, ecosistemas estratégicos y zonas donde nacen importantes fuentes hídricas.
Una de las emergencias más preocupantes se registra en Coromoro, donde las llamas ya habrían consumido cerca de 300 hectáreas en la zona alta del municipio. Bomberos, equipos de rescate y organismos de socorro adelantan labores para contener el avance del fuego, en medio de un terreno de difícil acceso y con abundante vegetación seca.
La preocupación aumenta por la cercanía del incendio con ecosistemas de páramo y fuentes hídricas, mientras las autoridades han advertido que se requiere mayor apoyo logístico, vehículos y personal para continuar las labores de control.
En El Playón, la emergencia también mantiene en máxima atención a los organismos de socorro. El incendio en la vereda Cachirí completa cerca de dos días activo. Aunque se había logrado controlar aproximadamente el 60 % de la emergencia, durante la tarde se registró la reactivación de varios focos, dejando nuevamente una parte importante del incendio fuera de control.
El riesgo es aún mayor porque las llamas avanzan en la zona alta de las montañas, cerca del nacimiento de una quebrada que abastece de agua al acueducto del municipio.
Y la alerta se extiende hasta Tona, donde habitantes de la zona rural reportaron un incendio forestal en el sector El Gramal, en la parte alta del municipio, cerca del corregimiento de Berlín. La comunidad pidió la presencia urgente de los organismos de socorro para evitar que las llamas continúen avanzando.
A esto se suma el reporte de un incendio en el sector conocido como Alto de Tona, en cercanías de la carretera que comunica a Berlín con Tona.
Santander enfrenta así un preocupante panorama de incendios forestales, con emergencias que amenazan no solamente la vegetación, sino también ecosistemas estratégicos y fuentes que garantizan el abastecimiento de agua para varias comunidades.
Los organismos de emergencia mantienen las labores de control y hacen seguimiento a los diferentes puntos afectados, mientras las autoridades evalúan la necesidad de reforzar el personal y los recursos para evitar que estas conflagraciones sigan ganando terreno.








