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La muerte de un nuevo manatí antillano en la ciénaga El Llanito volvió a encender las alarmas ambientales en Barrancabermeja y el Magdalena Medio. El hallazgo se registró en la noche del martes, cuando pescadores del corregimiento avistaron el cuerpo del animal flotando entre los buchones, muy cerca del sector conocido como Palotal.
Este caso se suma al reportado hace menos de una semana en la misma zona, lo que aumenta la preocupación por una posible afectación severa en los ecosistemas hídricos del distrito.
Especie en peligro y ecosistema en riesgo
El manatí antillano es una especie catalogada en peligro de extinción y protegida por la normatividad nacional y acuerdos internacionales. En el Magdalena Medio cumple funciones ambientales esenciales: controla la proliferación de plantas acuáticas como el buchón, mejora la calidad del agua y contribuye al equilibrio del ecosistema en humedales, permitiendo la estabilidad de peces y aves que dependen de estos cuerpos de agua.
Colombia alberga una de las subpoblaciones más representativas del manatí en el Caribe, especialmente en los complejos cenagosos de Santander, Bolívar y Magdalena. Por ello, la muerte de cada ejemplar representa un impacto directo sobre la conservación de la especie.
Preocupación de las comunidades de pescadores
La Federación de Pescadores de Santander, manifestó su preocupación por lo que describen como una “muerte sistemática” de manatíes en el corredor del caño San Silvestre hacia la ciénaga El Llanito. Según la organización, este sería el ejemplar número 14 encontrado sin vida en esta área.
En declaraciones a este medio, Yuli Velázquez, presidenta de la Federación de Pescadores de Santander, señaló que la situación requiere una intervención urgente.
“Con preocupación observamos la muerte sistemática del manatí antillano en esta área del corredor del Llanito. Este es el número 14, y para nosotros las alarmas están encendidas desde hace mucho rato”.
La lideresa también pidió más apoyo institucional para las comunidades ribereñas que, asegura, han adelantado labores de protección sin recibir los recursos necesarios.
“Se requiere mayor esfuerzo para ayudar a las comunidades de pescadores tanto del área del Llanito como del caño San Silvestre, que estamos comprometidos en el cuidado del manatí antillano. Nosotros realizamos esta labor por convicción, invirtiendo en combustible, alimentación y personal que vigila el territorio”.
Velázquez cuestionó además la destinación de los recursos orientados a la conservación:
“Cada vez que se presentan estas eventualidades se favorecen la academia y las fundaciones, porque son a quienes les entregan los recursos para dictar capacitaciones o protocolos que realmente no se están aplicando. Mientras tanto, las comunidades anfibias hemos hecho el trabajo por años sin apoyo real”.
Finalmente, insistió en la necesidad de un monitoreo permanente en el corredor hídrico.
“Lo menos que podemos hacer como comunidades es instalar un sistema de monitoreo que permita identificar qué está sucediendo con la especie y evitar que sigan ocurriendo estas muertes”.
Autoridades y comunidad hacen llamado a acciones inmediatas
Mientras avanzan las investigaciones técnicas sobre este nuevo fallecimiento, las autoridades ambientales evalúan las condiciones del ecosistema y posibles riesgos para otros ejemplares. La comunidad de pescadores pide que se implementen medidas efectivas para proteger los humedales del distrito y fortalecer la vigilancia del corredor donde habita el manatí antillano.
Las organizaciones locales insisten en que la conservación del ecosistema no solo es fundamental para la biodiversidad, sino también para la supervivencia de cientos de familias que dependen de las ciénagas y caños del Magdalena Medio.







