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Lo que comenzó como una iniciativa ambiental hoy se ha convertido en un ejemplo de conservación y desarrollo sostenible. Seis familias del municipio de Yondó, Antioquia, lideran un proyecto de meliponicultura, una práctica dedicada a la crianza de abejas nativas sin aguijón que busca proteger la biodiversidad y generar ingresos para las comunidades rurales.
A través de este proyecto, las familias no solo producen miel y otros derivados de forma responsable, sino que también contribuyen a la conservación de especies fundamentales para la polinización de cultivos y la preservación de los ecosistemas. Las abejas nativas desempeñan un papel clave en el equilibrio ambiental y su protección es considerada una prioridad para garantizar la seguridad alimentaria y la biodiversidad.
“Con este proceso vamos entendiendo más qué son las abejas, para qué sirven y cómo funcionan. El mundo sin las abejas sería un completo caos”, afirmó Efraín Surmay, uno de los beneficiarios de la iniciativa.
La iniciativa demuestra que es posible combinar el cuidado del medio ambiente con alternativas económicas sostenibles, convirtiendo a estas familias en guardianas de una especie esencial para la vida.
En medio de las amenazas que enfrentan los polinizadores por el cambio climático, la deforestación y el uso de pesticidas, este proyecto se consolida como un ejemplo de cómo las comunidades pueden marcar la diferencia desde el territorio. La experiencia de Yondó deja una reflexión: proteger a las abejas es también proteger el futuro de los alimentos y de los ecosistemas.







