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“No pueden existir más feminicidios”: con este contundente llamado, la Organización Femenina Popular – OFP rechazó el asesinato de Génesis Rojas García, de 30 años, quien falleció tras ser atacada presuntamente por su expareja en Barrancabermeja.
Jacqueline Rojas, integrante del equipo de dirección de la OFP, aseguró que este nuevo caso vuelve a evidenciar la grave situación que enfrentan las mujeres en el territorio y cuestionó la efectividad de las medidas de protección cuando una mujer denuncia estar en riesgo.
“Una vez más tenemos que vivir un hecho doloroso en el cuerpo de una mujer, que indudablemente afecta a una familia, a unos hijos y a una comunidad”, señaló Rojas, al recordar también otros casos de violencia contra mujeres registrados durante este año en el territorio.
Desde la organización insistieron en que Colombia cuenta con un marco legal para prevenir, investigar y sancionar este tipo de hechos, entre ellos la Ley 1761 de 2015, conocida como Ley Rosa Elvira Cely, que tipificó el feminicidio como un delito autónomo y reconoce la violencia ejercida contra una mujer por razones asociadas a su condición de género.
Sin embargo, para la OFP, el problema no está únicamente en la existencia de las normas, sino en la capacidad de las instituciones para hacerlas efectivas.
“Si no hay un papel real de las autoridades competentes en lo que significa proteger, garantizar y restablecer las condiciones de vida de una mujer que está en riesgo cuando se denuncia, cuando se acompaña, cuando se hace la ruta, definitivamente la vida de las mujeres seguirá estando en riesgo”, advirtió Jacqueline Rojas.
La organización hizo un llamado urgente a las autoridades para fortalecer las rutas de atención, garantizar medidas de protección efectivas y actuar de manera oportuna frente a las denuncias de violencia de género.
Para la OFP, el asesinato de Génesis no puede convertirse en una cifra más. Es, aseguran, una nueva alerta sobre la necesidad de que las instituciones respondan con acciones concretas para evitar que otras mujeres sean víctimas de violencia y terminen perdiendo la vida.
El llamado vuelve a ser el mismo; ninguna mujer debería ser asesinada por el hecho de ser mujer y ninguna denuncia de violencia puede quedar sin una respuesta efectiva del Estado.








