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¿Son suficientes las capturas para recuperar la tranquilidad en Santander? Esa es una de las preguntas que vuelve a ponerse sobre la mesa tras conocerse el balance entregado por las autoridades departamentales, según el cual en Santander se registra un promedio de más de 60 capturas semanales, principalmente por hechos cometidos en flagrancia.
De acuerdo con el secretario del Interior de Santander, Óscar Hernández Durán, la estrategia de seguridad no se limita a atender los delitos cuando ya ocurrieron. También se adelantan investigaciones judiciales orientadas a identificar y desarticular estructuras que estarían detrás de actividades como el tráfico local de estupefacientes.
Uno de los focos de atención está precisamente en varias zonas del departamento donde las autoridades han identificado dinámicas relacionadas con el comercio de drogas. Barbosa, San Gil, García Rovira, Vélez y sectores de Cimitarra hacen parte de los territorios donde se desarrollan procesos investigativos de corto y mediano plazo.
La apuesta, según explicó Hernández Durán, es pasar de las capturas individuales a afectar directamente las estructuras que permanecen detrás de estas actividades.
Pero la preocupación de las autoridades también está puesta en las zonas limítrofes de Santander, donde se presentan fenómenos asociados a grupos armados organizados.
Sin embargo, detrás de la cifra de más de 60 capturas semanales aparece una discusión que seguramente generará opiniones entre los santandereanos: ¿las capturas están logrando traducirse realmente en mayor seguridad en los barrios y municipios?
Porque mientras las autoridades destacan los resultados operativos, en distintos sectores de Santander la ciudadanía continúa reclamando mayor presencia policial, prevención del delito y respuestas frente a problemáticas como el tráfico de drogas, los hurtos y la violencia.
La seguridad no se mide únicamente por cuántas personas son capturadas, sino también por la percepción de tranquilidad que tienen las familias cuando salen a las calles, los comerciantes cuando abren sus negocios y los habitantes cuando regresan a sus casas.
Por ahora, Gobernación, Policía y Ejército aseguran que mantendrán la ofensiva y el trabajo conjunto para enfrentar las diferentes amenazas.






