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Cada 16 de mayo, Barrancabermeja se detiene para recordar una de las páginas más dolorosas de su historia: la masacre ocurrida en 1998, cuando hombres armados irrumpieron en distintos sectores de la ciudad dejando muerte, desapariciones y un profundo dolor en cientos de familias.
Esta fecha se ha convertido en un símbolo de memoria, resistencia y dignidad para las víctimas del conflicto armado. A través de actos conmemorativos, encuentros culturales y espacios de reflexión, familiares, organizaciones sociales y ciudadanos recuerdan a quienes perdieron la vida y exigen que hechos como estos no vuelvan a repetirse.
La masacre del 16 de mayo marcó a Barrancabermeja y al país entero. Más allá de las cifras, dejó historias truncadas, hogares incompletos y una huella imborrable en la memoria colectiva de la ciudad.
Hoy, 28 años después, el llamado sigue siendo el mismo: no olvidar. Recordar a las víctimas es también defender la verdad, la justicia y la construcción de una paz que permita sanar las heridas que dejó la violencia.
Barrancabermeja honra la memoria de quienes ya no están y acompaña a las familias que continúan levantando su voz para que el dolor jamás sea silenciado.







